Por JA Kast
"Hay que hacer y decir aquello que uno cree y nunca estar buscando el favor del electorado. Porque éste suele ser veleidoso y tan pronto te aclama, como luego te crucifica. Lo que no te perdona es que lo engañes, que seas un oportunista que se acomoda según donde calienta el sol... Esto es deleznable y la gente lo percibe así".
Así nos hablaba Jaime Guzmán hace ya varios años. Con ello nos decía que se podía llegar a acuerdos que fueran en beneficio de la patria y sus habitantes, hacer lo "verdaderamente correcto", pero con la misma fuerza nos hacía ver que en temas esenciales no se podía hacer y decir sólo lo que era "políticamente correcto".
Hoy más que nunca falta decir y hacer las cosas que Chile necesita, no las que se ganan el aplauso fácil.
Chile necesita un buen gobierno; es decir, uno distinto del actual, que tenga y demuestre capacidad de gestión, ideas claras, tolerancia cero a la corrupción y a la delincuencia, un norte claro en cómo superar el abandono, la pobreza extrema y que deseche la supuesta "neutralidad valórica" en sus políticas públicas.
Necesitamos una sociedad donde la buena educación sea un principio elemental, y no un eslogan político; donde se fortalezcan los valores y virtudes que enaltecen a una sociedad, y no se farandulicen hasta los principios más básicos. Para lograrlo no necesitamos citar lo que dice un Sarkozy u otro líder extranjero; basta con que comencemos a decir las cosas por su nombre y no miremos diariamente las encuestas para saber qué hacer o qué decir. Las encuestas son valiosas y útiles, pero seguir a la mayoría no siempre es lo "verdaderamente correcto". De hecho, los líderes se destacan porque no siguen a la masa, sino que la conducen.
Nadie dice que sea algo fácil, puesto que una de la mayores debilidades de cada ser humano es el temor de perder lo que se tiene, ya sea el poder, los bienes materiales, el reconocimiento social, etc. Cada uno sabe cuál es su mayor debilidad, y en la medida en que no digamos y hagamos lo que a cada uno le corresponde, seguiremos entrampados en decir y hacer lo que las encuestas nos señalan. Estamos cerca de topar fondo. Luego de casi 20 años de gobiernos de la Concertación enfrentamos un momento histórico para gestar, junto a millones de chilenos decepcionados, una nueva mayoría que permita a Chile conquistar la verdadera libertad y convertirnos en un país donde la igualdad de oportunidades y el bien común sean una meta alcanzable, y no sólo un discurso más.