El Suboficial JESUS GIL LUCERO, de las Fuerzas Especiales de
Carabineros, quedó herido de gravedad al recibir una pedrada en la
cara cuando participaba en los operativos para controlar los desmanes
provocados por trabajadores de AGROSUPER, en la región de O´Higgins.
Para él, no hubo prensa, ni TV, ni teatro, ni declaraciones, ni
cobertura especial en noticiarios, sin derechos humanos.
Grave, anónimamente, después de haber cumplido con su deber. Olvidado
por los de uno y otro lado.
El Senador socialista Alejandro Navarro, amparado en su cargo, recibió
un bastonazo por estar alterando el orden público, de un carabinero
que cumplía con su deber y que a lo mejor, ni siquiera lo conocía. El
parlamentario anunció querellas, se quejó ante las cámaras, sangró
algo parecido al ketchup, lo exhibieron y pasearon en camilla,
llegaron inmediatamente dirigentes para condenar los hechos y al
funcionario de Carabineros. Incluso el Sr. Teiller del PC; y
seguramente, de todas las bancadas surgirán voces engoladas linchando
al suboficial.
Increíble, a unos - ambos Carabineros - por resguardar el orden
público, que velan por la tranquilidad de todos los chilenos y
arriesgan su vida, les pagan no más de $ 300.000.
Seguramente, uno de ellos perderá su trabajo.
Al otro, por incentivar el desorden, por impedir la libre circulación
en nuestras calles, por aprovecharse mediática, intencionada e
irresponsablemente de una situación que sabía riesgosa, todos los
chilenos le pagamos $11.000.000.
De Ripley.
HERNAN NUÑEZ MANRIQUEZ
Brigadier General
RUT. 5.165.939-2
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