Saturday, November 3, 2007

OPORTUNO RECUERDO DE JAIME GUZMAN

Por JA Kast

"Hay que hacer y decir aquello que uno cree y nunca estar buscando el favor del electorado. Porque éste suele ser veleidoso y tan pronto te aclama, como luego te crucifica. Lo que no te perdona es que lo engañes, que seas un oportunista que se acomoda según donde calienta el sol... Esto es deleznable y la gente lo percibe así".
Así nos hablaba Jaime Guzmán hace ya varios años. Con ello nos decía que se podía llegar a acuerdos que fueran en beneficio de la patria y sus habitantes, hacer lo "verdaderamente correcto", pero con la misma fuerza nos hacía ver que en temas esenciales no se podía hacer y decir sólo lo que era "políticamente correcto".
Hoy más que nunca falta decir y hacer las cosas que Chile necesita, no las que se ganan el aplauso fácil.
Chile necesita un buen gobierno; es decir, uno distinto del actual, que tenga y demuestre capacidad de gestión, ideas claras, tolerancia cero a la corrupción y a la delincuencia, un norte claro en cómo superar el abandono, la pobreza extrema y que deseche la supuesta "neutralidad valórica" en sus políticas públicas.
Necesitamos una sociedad donde la buena educación sea un principio elemental, y no un eslogan político; donde se fortalezcan los valores y virtudes que enaltecen a una sociedad, y no se farandulicen hasta los principios más básicos. Para lograrlo no necesitamos citar lo que dice un Sarkozy u otro líder extranjero; basta con que comencemos a decir las cosas por su nombre y no miremos diariamente las encuestas para saber qué hacer o qué decir. Las encuestas son valiosas y útiles, pero seguir a la mayoría no siempre es lo "verdaderamente correcto". De hecho, los líderes se destacan porque no siguen a la masa, sino que la conducen.
Nadie dice que sea algo fácil, puesto que una de la mayores debilidades de cada ser humano es el temor de perder lo que se tiene, ya sea el poder, los bienes materiales, el reconocimiento social, etc. Cada uno sabe cuál es su mayor debilidad, y en la medida en que no digamos y hagamos lo que a cada uno le corresponde, seguiremos entrampados en decir y hacer lo que las encuestas nos señalan. Estamos cerca de topar fondo. Luego de casi 20 años de gobiernos de la Concertación enfrentamos un momento histórico para gestar, junto a millones de chilenos decepcionados, una nueva mayoría que permita a Chile conquistar la verdadera libertad y convertirnos en un país donde la igualdad de oportunidades y el bien común sean una meta alcanzable, y no sólo un discurso más.

1 comment:

Anonymous said...

El efecto Lavín

Germán Gamonal
Editor politico
El efecto Lavín para algunos fue una operación maestra de política fina, y otros simplemente lo ven como un serio problema para la propia Alianza.
N° 3.332 del 5 al 18 de noviembre del 2007

Joaquín Lavín es un político que suele brindarnos sorpresas, como visitar Cuba para retratarse frente al monumento al presidente Allende o dar un autógrafo a una bella señorita que destaca entre las que ofrecen café en negocios del centro de Santiago.

Lavín provocó asombro político cuando enfrentó a Ricardo Lagos y estuvo a punto de ganar las elecciones, victoria en la que no creían sus más cercanos colaboradores y, menos, los partidos de la Alianza. Aquella votación de Lavín en la primera vuelta contra el poderoso Ricardo Lagos ha sido el mayor porcentaje obtenido en una elección presidencial por la derecha chilena. Eso lo logró Lavín, quien sobrepasó el 48% de los votos. La segunda vuelta la perdió debido a la votación del Partido Comunista y sus aliados a favor de Ricardo Lagos.

Cuando hace dos años Lavín fue derrotado por Sebastián Piñera fue otra novedad, pero esa vez la dio Piñera, que en pocos meses logró sacar del ring a Soledad Alvear y posteriormente a Lavín, para enfrentar a Michelle Bachelet en la decisiva segunda vuelta que convirtió a la candidata de la Concertación en la primera mujer que llega a la Moneda como jefe del Estado.

La derrota que propinó Piñera a Lavín marginó al postulante de la UDI de toda actividad política por más de un año. Ni siquiera pisó la sede de la UDI por muchos meses. Dedicó sus esfuerzos al quehacer universitario y a viajar lejos de Chile. Para muchos, las dos derrotas de Lavín lo habían dejado fuera del escenario político, pero esta actividad tiene muchas vueltas y hace dos meses apareció nuevamente en las pantallas de la actividad pública el ex alcalde de Las Condes, al aceptar integrarse a una Comisión presidencial que analizará problemas sociales para llegar a tener mayor equidad en el país. Lavín se entusiasmó con esa labor y su figura reapareció en los canales de televisión y en otros medios.

Después produjo estupor cuando señaló que a la presidenta había que ayudarla, dejando atrás la manera de hacer política con descalificaciones. Su declaración “bacheletista de la Alianza” lo llevó a ser recibido en la Moneda con gran fanfarria, y no sólo por el subsecretario de esa cartera, sino por el propio ministro del Interior, que lo invitó a palacio, de donde Lavín salió como “el mediador” para lograr el apoyo de la Alianza a la alicaída agenda del Gobierno: reforma previsional, combate legal a la delincuencia y quizás hasta reforma al sistema electoral, cambios en la educación, etcétera.

Desde ese momento, Lavín volvió a ser personaje político, provocando el mayor grado de confusión en las huestes de la derecha agrupadas en la Alianza por Chile. Los propios integrantes del bloque opositor quedaron desconcertados. Lavín, en pocas semanas, produjo un verdadero caos político y el ex candidato presidencial empezó a recibir elogios desmesurados del ministro vocero del Gobierno, Ricardo Lagos Weber, que lo puso como ejemplo de una soberbia actuación patriótica.

La gran pregunta es si Lavín fue parte de una operación política o no. Más allá de eso, lo cierto es que hasta ahora ha dejado un gran perjudicado, que se llama Sebastián Piñera. El empresario se defiende tratando de mostrar a un Lavín equivocado, confuso. Pero la percepción de la gente es diferente y la primera gran reacción provino de la encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, que dirige Carlos Huneeus. Allí surgió en tercer lugar entre políticos con futuro y según comentario que formuló el propio Huneeus al entregar su medición, podría en una “próxima muestra desplazar a Soledad Alvear”.

En otras palabras, el efecto Lavín para algunos fue una operación maestra de política fina y, para otros, simplemente el regreso de la fronda que tanta importancia tuvo en el pasado y que se manifestaba en hacerle la vida imposible a personeros del Gobierno derechista de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Esta vez desestabilizó a Sebastián Piñera, que iba en su postulación a la presidencia con la rapidez y fuerza de un avión.

Por ahora se mantiene la confusión, aunque Piñera sigue encabezando la singular lista de políticos con futuro. Allí se sumó Lavín y en este momento nadie podría decir con certeza cuál de los dos personeros de la derecha vencerá en la primera vuelta, porque al parecer ambos llegarán a esa instancia.

El episodio sirve para recordar que ningún político ha clavado la rueda de la fortuna, que sigue dando vueltas en espera de que alguien dé en el blanco. Además se demuestra que la señora popularidad es una dama muy veleidosa.